lunes, 7 de noviembre de 2016

Huellas


Despojada de las dudas que siempre nos acechan
voy descubriendo en el bosque, las huellas de las gacelas.
Alumbro con mil  palabras las sombras del recorrido
sus pisadas se disipan por el espumoso cauce del rio.
Sus huellas son esenciales se camuflan con hojas secas
y un crujir de matorrales reaviva la magia de su presencia.
Diversos roedores acechan en el camino…
mientras hallo elevada sobre la cumbre
un alma extasiada por los sentidos.
Contemplo grutas y laberintos
escuetos senderos que retroceden
mordaces y punzantes abruptos 
de un tiempo que nos precede.


© Pilar Contreras Moreno






domingo, 16 de octubre de 2016

La luz del membrillo



Antonio López García:
Confecciona y elabora sus blancos lienzos,
con la solemne destreza de los viejos siglos.
Intuitivo y con paleta en mano
mide, observa y a la vez se orienta,
pendiente de la brisa de otoño
la cual visualiza y también refleja.
Minucioso traza nivel y regla,
calibrando el enfoque del mismo cuadro.
Sus huellas se aferran firmes al suelo
con sólidos topes donde apoyar sus pasos.
Con la suavidad de un ángel,
desliza sobre el lienzo las pinceladas,
observa la bifurcación del árbol
e intuye el apogeo de su nueva obra.
Con delicado esmero plasma
la piel luminosa de los membrillos,
aquellos que contemplaba
en su tierra manchega desde chiquillo.
 
Septiembre y octubre coquetean
con las densas hojas de los membrillos,
que sutiles van posando en el lienzo
junto al esbozo detallado del carboncillo.
Seducido por el natural impulso de la madre tierra,
jamás contempla las horas del reloj ni de su esfera.
Al caer la tarde recoge los pinceles,
las pinturas y el caballete,
artífice denota el fulgor dorado
que su mística visión retiene.

©Pilar Contreras Moreno









miércoles, 28 de septiembre de 2016

Día de lluvia



Sobre los tejados sedientos de lluvia

se inhala un respiro de forma amable.

El cielo encapotado de septiembre

luce de un intenso gris plomizo.

El murmullo de las gotas previas

se percibe claramente

bajo al tronco esbelto de la acacia

repleto de hojas mustias y resecas

por el pertinente calor de la tarde.

Cautelosa la luna llena

se niega a ocultarse,

contemplado la luz tenue

que emite en calma el horizonte.



©Pilar Contreras Moreno